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9 de junio de 2015

La depresión. Un mal de nuestro tiempo.

Millones de personas padecen de esta enfermedad, caracterizada por un estado de ánimo abrumador que distorsiona los sentidos y las percepciones; en muchos casos recidivante con tendencia a la cronicidad y frecuentemente asociada a otras patologías.

La depresión afecta tanto a mujeres como hombres, jóvenes o ancianos (si bien estadísticamente es más frecuente en mujeres) y no discrimina entre clases socio económicas, pudiendo las crisis depresivas durar de seis meses a dos años reincidiendo varias veces en la vida de una persona.

Las estadísticas revelan que esta enfermedad constituye el trastorno mental más frecuente en las sociedades desarrolladas y el que motiva el mayor número de consultas médicas.

Se caracteriza, en líneas generales, por sentimientos de inutilidad, culpabilidad, tristeza, indefensión y desesperanza de intensidad y profundidad variables; destacando el hecho de su mayor incidencia en ciertos períodos del ciclo vital, tales como la adolescencia, menopausia y andropausia y en general, durante los períodos de crisis que suelen afectar las relaciones humanas.

Esta enfermedad progresa cada día, alterando los pensamientos, sentimientos y conductas de las personas afectadas, con amplia repercusión en los casos no tratados sobre el estado general y la salud física, lo que puede derivar en otras patologías asociadas.

Los episodios depresivos son causados a menudo por sucesos traumáticos, tales como divorcios, fallecimientos, pérdidas de empleo, enfermedades crónicas, etc. Sin embargo, su gravedad y duración no suelen guardar relación con la realidad de la situación.

Existen dos categorías importantes o formas diferentes de la depresión, aunque en ambas la perturbación del estado de ánimo es el síntoma principal.

1-DEPRESIÓN SIMPLE: caracterizada por la aparición exclusiva de episodios depresivos.

2-DEPRESIÓN BIPOLAR (Síndrome maníaco depresivo): en la que se alternan episodios depresivos con otros de exaltación y euforia.

En las fases depresivas de ambas formas de depresión, suele haber pérdida de interés y de abandono de las actividades habituales; acompañadas por perturbaciones del sueño, pérdida de apetito o apetito exagerado, incapacidad de concentración, decaimiento con sensación de fatiga y disminución de la actividad sexual, con tendencias suicidas en casos extremos.

Por el contrario en la fase maníaca de las formas bipolares de la depresión, los síntomas son de exaltación, expansión o irritación, con trastornos de comportamiento acompañados de locuacidad, ideas erráticas y de grandeza (megalomanía), largos períodos de insomnio y pérdida de juicio.

Las investigaciones bioquímicas sugieren que esta enfermedad estaría ligada a un desequilibrio o carencia, en la producción de los llamados Neurotransmisores por parte de las células nerviosas activas. Como su nombre lo indica (estas sustancias entre las que destacan la Norepinefrina, Dopamina y Serotonina) son las responsables de la transmisión del impulso nervioso de una célula neuronal a otra.

Cuando se altera o disminuye la producción de Neurotransmisores, el cerebro no funciona adecuadamente lo que condiciona el comportamiento psicológico de las personas afectadas y determina la aparición de signos de depresión.

Se han utilizado numerosos fármacos antidepresivos para el tratamiento de esta enfermedad (derivados tricíclicos, inhibidores de la monoaminooxidasa o MAO), hasta los más recientes y ampliamente publicitados Prozac y Zoloft. En cualquier caso se trata de medicamentos enérgicos que requieren de un estricto y riguroso control médico, como así también de pruebas analíticas periódicas ya que su utilización durante períodos prolongados de tiempo no está exenta de riesgos y de efectos secundarios sobre otras estructuras orgánicas (sistemas hepatobiliar, cardiovascular, neuroendocrino, etc.)

Es posible contribuir a mejorar la evolución y el control de los estados anímicos que acompañan el curso de esta enfermedad, a través de la utilización de suplementos dietético nutricionales y complementos fitoterápicos que aportan vitaminas, aminoácidos, minerales, oligoelementos, etc. que participan en la regulación de la síntesis de Neurotransmisores, y por tanto en la mejoría psíquica y emocional de los pacientes depresivos.
A tales efectos, sugerimos complementar la medicación indicada con:

- PACK SALUD ACTIVA
- JALEA REAL FRESCA
- BATIDOS NUTRICIONALES:  ENERGY o GINGKO ENERGY

Se recomienda además evitar la cafeína y el alcohol, como así también los alimentos procesados que contienen colorantes y conservantes artificiales; manteniendo una dieta natural y equilibrada que incluya verduras frescas, frutas, cereales integrales, leche de soja, etc.

Asimismo es aconsejable el apoyo psicoterápico y el ejercicio físico (práctica de deportes, gimnasia, yoga, Tai-chi, etc.) para mejorar la salud física y mental del paciente depresivo.



29 de mayo de 2015

Cómo elaborar jabón natural con Aloe vera y miel.


La combinación de aloe vera y miel favorece la regeneración dermatológica y mantiene la piel sana e hidratada, a la vez que le aporta luminosidad.

El jabón natural siempre ha sido mucho mejor para la salud y el cuidado de nuestra piel que los comercializados habitualmente en tiendas y comercios, ya que están libres de sustancias químicas artificiales y nos garantizan sin lugar a dudas, un mayor beneficio dermatológico, mejor hidratación, mayor nutrición gracias a sus aceites naturales, un correcto equilibrio de nuestro ph natural, suavidad y elasticidad, y un maravilloso efecto antioxidante y tónico…

Es posible que ya los hayas elaborado alguna vez tú mismo en casa, mediante aceites usados, con sosa, con glicerina… Pero si nunca lo has intentado y te gustaría conocer por fin como disponer de un jabón casero, natural y enormemente adecuado para tu piel, toma nota de este artículo porque no te vas a arrepentir.

¿Qué tipo de jabón quieres hacer?


Hay infinitas variedades de jabones naturales, cada uno posee unas propiedades específicas, de ahí que debamos saber primero a qué lo queremos destinar. Hagamos primero un pequeño repaso:
  • -Jabones de avena: es exfoliante y muy adecuado para pieles delicadas.
  • -Jabón de babas caracol: ayuda a equilibrar el ácido graso de la piel, cura la irritación y el acné.
  • -Jabones a base de naranja o de limón: recomendados para pieles grasas, hidratan y refrescan.
  • -Jabones con aloe vera : protege nuestra piel, suaviza, hidrata, regenera y nos ayuda a eliminar el acné.
  • -Jabón de caléndula: Es muy beneficioso para pieles secas y delicadas, estupendo sin duda para los niños y para los bebés.
  • -Jabón de rosa mosqueta: es un gran cicatrizante, repara la piel dañada.

Elaboración del jabón con aloe vera y miel

Hemos elegido mostrarte cómo se realiza el jabón con aloe y miel por considerarlo seguramente más sencillo y útil para el cuidado de nuestra piel. La combinación de estos dos grandes elementos de la naturaleza: Aloe Vera y la miel,  son indispensables para la regeneración dermatológica, para mantenerla sana e hidratada, luminosa…adecuada además para toda la familia.
Comentarte también que, seguidamente, vamos a enseñarte el modo más básico para elaborarlo, recurrir a la glicerina es un método sencillo que no nos va a traer ningún problema y donde tendremos la seguridad de que nos va a salir a la primera. Existe otro modo más complejo donde puedes aprovechar por ejemplo el aceite usado de casa, pero también debes complementarlo con sosa caústica, un elemento muy peligroso que puede dañarte mientras lo manipulas. Así pues, por esta vez vamos a recurrir al modo fácil para garantizarte un éxito y una seguridad completa:
Ingredientes
  • -Pulpa de cuatro ramas de Aloe Vera.
  • -Dos pastillas de jabón de glicerina de 250 gramos.
  • -Cuatro cucharadas soperas de miel.
  • -100 ml de aceite de oliva.
  • -La ralladura de un limón.
Utensilios para la elaboración
  • -Un bol de cristal.
  • -El horno microondas.
  • -La batidora.
Elaboración
1- Cogemos el bol e introducimos en él las dos pastillas de jabón de glicerina para llevarlas seguidamente al microondas. Esperaremos a que se derrita, basta con 3 o 4 minutos. Lo iremos comprobando.
2- A continuación cogemos la pulpa de la Aloe Vera y la ponemos en el interior del bol junto a las cuatro cucharadas de miel y la ralladura de limón.
3- Calentamos un poquito el aceite de oliva. Tibio, no ardiendo porque entonces pierde sus propiedades.
4- Es el turno de la batidora eléctrica: a poca potencia vamos batiendo la mezcla mientras introducimos poco a poco el aceite tibio. Veremos como se van mezclando todos los elementos hasta quedar una masa homogénea de bonito color brillante y de excelente fragancia.
5- Ahora llevamos la masa a un molde previamente preparado. Este molde deberá ser cuadrado y de plástico, porque será esa la forma final que tome nuestro jabón casero. Vértelo sobre él hasta que queden unos pocos centímetros libres, piensa que luego deberás extraerlo de ahí y te debe ser cómodo para hacerlo.
6- Seguidamente llevaremos nuestro molde con la mezcla interior al frigorífico para que cuaje correctamente. ¿Cuánto tiempo lo tendremos ahí? Un día es lo recomendable. Después ya lo podremos ir cortando en pastillas más pequeñas para el uso diario.
-Nosotros hemos utilizado el limón y el aceite de oliva como aceites esenciales de nuestro jabón, pero tú puedes utilizar los que quieras y te gusten: aceite de rosas, de naranja, de lavanda….
-Como presentación, siempre es bonito por ejemplo cortarlo en formas especiales: un corazón, una forma ovalada… para después envolverlo en papeles atractivos y cintas para que cada detalle perfile un bonito regalo para los tuyos. Su fragancia y sus incomparables beneficios para la piel, son sin duda un gran obsequio que todos te agradecerán.